Mascarillas: ¿Cuántas veces se pueden usar? ¿Se deben desinfectar? ¿Cómo guardarlas

El móvil, las llaves... ¡y la mascarilla! El cubrebocas se ha convertido en pieza imprescindible para salir de casa. Desde hoy es obligatorio usarla en todos los espacios públicos cerrados y también en la calle cuando no se pueda garantizar la distancia mínima de dos metros entre personas.

Llevamos semanas escuchando cuántos tipos hay, cuáles son las que más protegen, cómo ponerlas y quitarlas... Pero cuanto más se generaliza su uso, más dudas se plantean. ¿Hemos de usar una cada vez o podemos reutilizarlas? Si salgo con ella de casa y después estoy en un espacio abierto donde puedo quitármela, ¿qué hago con ella? ¿Dónde la guardo? Si al aire libre el virus pierde actividad conforme transcurren las horas, ¿dejo las mascarillas colgadas en el tendedero unos días para poder reutilizarlas? ¿Y si las desinfecto con alcohol?

Porque ahora que su uso ha dejado de ser excepcional y que vamos saliendo más de casa, la reutilización y el alargar la vida útil de las mascarillas es clave si no queremos que se conviertan en un agujero negro del presupuesto familiar. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha calculado que sólo para ir a trabajar, sin contar fines de semana ni periodos extralaborables, gastaremos unos 24 euros al mes en mascarillas quirúrgicas. Para una familia de cuatro miembros la factura se cifra en unos 115 euros y, si se opta por mascarillas del tipo FPP2 en busca de mayor protección, entonces el gasto sube a 266 euros.

 

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